La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Voy a citar las palabras de este egipcio traducidas a nuestra lengua: «Puesto que nuestro discurso versa sobre el parentesco y relación de los hombres y los dioses, date cuenta, ¡oh Asclepio!, del poder y la fuerza del hombre. Así como el Señor y Padre, o el ser supremo, Dios, es hacedor de los dioses celestes, así el hombre es hacedor de los dioses que están en los templos, satisfechos de la proximidad de los hombres». Y poco después añade: «Así, la Humanidad, teniendo siempre presente su naturaleza y origen, persevera en esta imitación de la divinidad, de suerte que como el Padre y Señor hizo dioses eternos a su imagen, así la humanidad configurase sus dioses a imagen de su semblante».