La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 2. Si hubiera dicho, sin expresar las causas, que sus antepasados descubrieron el arte de fabricar dioses, hubiera sido incumbencia nuestra, por escaso sentido de la recta religión que tuviéramos, atender y darnos cuenta que nunca hubieran llegado ellos al arte de fabricar dioses si no estuvieran lejos de la verdad, si tuvieran una noción digna de Dios, si prestaran atención al culto y religión divinos. Y si fuéramos nosotros los que atribuyéramos las causas de ese arte al gran error de los hombres, a la incredulidad y al alejamiento del espíritu errante e infiel hacia la religión divina, todavía podría tolerarse el descoco de los que resisten a la verdad.