La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Sentir de los platónicos, según el cual las almas de los hombres son demonios después de la muerte
Dicen también que las almas de los hombres son demonios, y que de los hombres se hacen Lares, si tienen buenos méritos; Lemures o Larvas, si los tienen malos; y, en cambio, se hacen dioses Manes si es incierto tengan buenos o malos méritos. ¿Quién no ve en esta opinión, por poca atención que preste, qué abismo abren a las costumbres depravadas? En efecto, por perversos que sean los hombres, al pensar que se convierten en Larvas o dioses Manes, se harán tanto peores cuanto más deseosos de perjudicar; de suerte que los sacrificios, que se les ofrecen como honores divinos después de la muerte, son como una invitación a perjudicar, pues dice que las Larvas son demonios nocivos que provienen de los hombres.
Pero esto es otra cuestión: asegura que si en griego se les llama a los felices εὐδαίμονες, es porque son espíritus buenos, es decir, «demonios buenos»; con lo cual confirma que también los espíritus de los hombres son demonios».
CAPÍTULO XII
Tres propiedades contrarias que, según los platónicos, distinguen la naturaleza de los demonios de la de los hombres