Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Ag: —Yo bien quisiera que nadie dudara del sumo bien, como nadie duda de que, consista en lo que consista, el hombre no puede llegar a ser dichoso sino después de haberlo conseguido. Mas porque ésta es una cuestión importante y exigirá quizá un largo razonamiento, supongamos que hay tantos bienes supremos cuantas son las distintas cosas que los diversos hombres apetecen como bienes supremos. ¿SÃguese acaso que la sabidurÃa no sea única, común a todos por el hecho también de que son muchas y diversas las cosas que en ella vemos?
Si dudas esto, puedes dudar igualmente de que la luz del sol sea una por el hecho de que también son muchas y diversas las cosas que por ella vemos. Y es claro que de esta multitud de cosas cada cual elige a voluntad aquellas de las que desea gozar por el sentido de la vista: uno goza viendo y contemplando la altura de algún monte; otro, la llanura del campo; éste, la profundidad de los valles; ése, el verdor de los bosques; aquél, los movimientos uniformes de las aguas del mar, y, en fin, el de más allá goza viendo y contemplando, en cuanto puede, todas estas cosas juntas o algunas de ellas.