Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Ev: —Ciertamente que las veo. Y no dudo que pueden ser también vistas por ti, incluso contra mi voluntad.
Ag: —Por consiguiente, la verdad, que vemos ambos como una sola, y cada uno con nuestra propia inteligencia, ¿acaso no es común a los dos?
Ev: —EvidentÃsimo.
Ag: —Igualmente no negarás que debemos dedicarnos a la sabidurÃa, y me concederás que esto es también una verdad.
Ev: —No tengo sobre ello duda alguna.
Ag: —¿Podemos, además, negar que esta verdad es única y común, a la vista de todos los que la conocen, no obstante que cada cual la ve, no con mi mente, ni con la tuya, ni con la de ningún otro, sino con la suya propia, puesto que el objeto que se ve está igualmente a la vista de todos los que la miran?
Ev: —De ningún modo.
Ag: —¿No confesarás tú también, como una de las más grandes verdades, que se debe considerar como muy justo el que las cosas inferiores han de estar sometidas a las superiores, que las iguales deben estar a la misma altura de sus iguales, y que a cada uno se le debe dar lo suyo, y que esta verdad es común tanto a mà como a ti, como a todos los que la ven?
Ev: —Estoy conforme.