Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III XII 33. En consecuencia, no podrás negar que existe la verdad inconmovible, que contiene en sà todas las cosas que son inconmutablemente verdaderas, y de ella no podrás decir que es propia y exclusivamente tuya, o mÃa, o de cualquier otro hombre, sino que por modos maravillosos, a manera de luz secretÃsima y pública a la vez, se halla pronta y se ofrece en común a todos los que son capaces de ver las verdades inconmutables.
Ahora bien, lo que pertenece en común a todos los racionales e inteligentes, ¿quién dirá que pertenece, como cosa propia, a la naturaleza de ninguno de ellos? Recordarás, según creo, lo que poco ha dijimos de los sentidos del cuerpo, es decir, que aquellas cosas que percibimos en común por el sentido de la vista o del oÃdo, como son los colores y los sonidos, que tú y yo vemos u oÃmos simultáneamente, no pertenecÃan a la naturaleza de nuestros ojos o de nuestros oÃdos, sino que, en orden a la percepción, eran comunes a todos.
Tampoco dirás que pertenecen a la naturaleza de la mente de nadie aquellas cosas que tú y yo vemos también en común, cada uno con nuestra propia inteligencia, poique un objeto que ven a la vez los ojos de dos individuos no puede decirse que sea o se identifique con los ojos ni del uno ni del otro, sino que es una tercera cosa, en la cual convergen las miradas de uno y otro.
Ev: —Es clarÃsimo y muy verdadero.