Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III 34. Ag: —Ahora bien, esta verdad, de la que tan largo v tendido venimos hablando, y en la cual, siendo una, vemos tantas cosas, ¿piensas que es más excelente que nuestra mente, o igual, o inferior?
Si fuera inferior, no juzgarÃamos según ella, sino que juzgarÃamos de ella, como juzgamos de los cuerpos, que son inferiores a la razón; y decimos con frecuencia no sólo que son o no son asÃ, sino que debÃan o no debÃan ser asÃ. DÃgase lo mismo respecto de nuestra alma, pues no sólo conocemos que es asà nuestra alma, sino que muchas veces decimos también que debÃa ser asÃ.
Como en los cuerpos juzgamos lo mismo cuando decimos: Es menos blanco de lo que debÃa, o menos cuadrado, y muchas otras cosas semejantes. Del alma decimos que tiene menos aptitud de la que debiera tener o que es menos suave o menos vehemente, de acuerdo con lo que piden nuestras costumbres. Y juzgamos de estas realidades según aquellas normas interiores de verdad que nos son comunes, sin que de ellas emitamos jamás juicio alguno. AsÃ, cuando alguien dice que las cosas eternas son superiores a las temporales o que siete y tres son diez, nadie dice que asà debió ser, sino que, limitándose a conocer que asà es, no se mete a corregir como censor, sino que se alegra únicamente como descubridor.