Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III XIV Ahora bien, nadie posee con seguridad los bienes que puede perder contra su voluntad. Pero la verdad y la sabidurÃa nadie las puede perder contra su voluntad; porque nadie puede ser separado de ella por la distancia de lugar, y asÃ, cuando hablamos de separación de la verdad y de la sabidurÃa, entendemos por esto la perversión de la voluntad, que ama las cosas inferiores. Por lo demás, nadie quiere una cosa a la fuerza.
Tenemos, pues, en la verdad un tesoro, del que todos gozamos igualmente y en común; no hay en ella sobresalto, no hay defecto alguno. No admite la verdad amadores envidiosos entre sÃ; a todos se da igualmente y por completo, y a todos y a cada uno en suma castidad. Nadie dice al otro: RetÃrate para acercarme yo también. No, todos están estrechamente unidos a ella, todos la poseen toda a la vez. Sus manjares no se dividen en partes; nada de ella bebes tú que no pueda beber yo. Nada de lo que de ella participas conviertes en algo exclusivamente tuyo, sino que todo lo que de ella tomas queda Ãntegro también para mÃ. Lo que a ti te inspira, no espero que vuelva de ti para inspirármelo a mÃ; porque nada de la verdad se convierte nunca en cosa propia de uno o de varios, sino que simultáneamente es toda común a todos.