Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Por lo que hace al soldado, al matar a su enemigo, no es más que un mero ejecutor de la ley, por lo que le es fácil cumplir su oficio sin pasión alguna. Aún más, a la ley, que ha sido dada para defensa del pueblo, no se la puede argüir de apasionada; porque si el que la dio lo hizo por orden de Dios, de acuerdo con los principios de la eterna justicia, pudo hacerlo absolutamente libre de toda pasión; y si lo hizo movido por alguna pasión, no se sigue que haya que obrar con pasión al obedecer a la ley, ya que un legislador malo puede dar leyes buenas. Si un tirano de usurpación, por ejemplo, recibe de un interesado ciudadano una suma de dinero para que decrete que a nadie le sea lÃcito raptar a una mujer, ni aun para casarse con ella, no será mala esta ley por el hecho de haber sido dada por aquel injusto y corrompido tirano. Se puede, por consiguiente, cumplir sin pasión la ley que manda repeler la fuerza con la misma fuerza, para seguridad de los ciudadanos. Y dÃgase lo mismo de todos los ministros subalternos que jurÃdica y jerárquicamente están sujetos a cualesquiera potestades.