Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Pero en cuanto a los demás, aun siendo justa la ley, no veo cómo puedan ellos justificarse; porque la ley no los obliga a matar, sino que los deja en libertad de hacerlo o no hacerlo. En su mano está, por consiguiente, no matar a nadie por defender aquellas cosas que pueden perder en contra de su voluntad, y que por esto mismo no deben amarlas. Por lo que hace a la vida, alguno dudará de si se le puede quitar o no la vida al alma de algún modo al dar muerte al cuerpo; en caso afirmativo debe menospreciársela; y si no se puede, no hay por qué temer.
En cuanto a la pureza, ¿quién duda que radica en el alma misma, puesto que es una virtud? Consecuencia: no se nos puede arrebatar por la violencia de un malvado. Luego no está en nuestra mano poder retener todo lo que nos puede arrebatar el injusto agresor a quien damos muerte. Asà que no entiendo en qué sentido podemos llamarlo nuestro. Por esta razón no es que condene yo las leyes que permiten matar tales agresores; pero no encuentro cómo disculpar a los que de hecho los matan.
13. Ag: —Mucho menos puedo yo comprender por qué has de intentar justificar a quienes no están sujetos a ley alguna.