Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III He aquà cómo, sin negar la presciencia divina de todas las cosas que han de suceder, es posible querer libremente lo que queremos. Teniendo él presciencia de nuestra voluntad, será tal cual él prevé; y será una voluntad o un acto libre, porque Dios asà lo ha previsto; y, por otra parte, no será voluntad nuestra si no estuviera en nuestro poder. En fin, no queda anulada nuestra libertad por la presciencia divina; al contrario, es más cierta, porque aquel cuya presciencia no se engaña previó que serÃamos libres.
Ev: —He aquà que desde ahora mismo admito la necesidad de que suceda todo cuanto Dios ha previsto, y que no obstante la presciencia de nuestros pecados, nuestra voluntad no deja de ser libre ni de estar siempre en nuestro poder.
Oscuro problema el de la presciencia divina. Con todo, prever no es obligar. Justicia de los castigos divinos
IV 9. Ag: —¿Qué es, pues, lo que aún te tiene perplejo? ¿Acaso, olvidado de las conclusiones de nuestra primera discusión, vas a negar que pecamos por nuestra propia voluntad, sin que a ello nos pueda obligar ser alguno, ni superior, ni inferior, ni igual a nosotros?