Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Ev: —No me atrevo a negar ninguna de estas cosas; pero confieso ingenuamente que aún no veo cómo no están en contradicción estas dos cosas: la presciencia divina de nuestros pecados y nuestra libertad de pecar. Es necesario confesar que Dios es justo y conocedor de antemano; pero querrÃa saber con qué justicia castiga los pecados, que es necesario se cometan, o cómo no sucede necesariamente lo que previó que habÃa de suceder, o cómo no se ha de imputar al Creador cuanto es de necesidad que suceda en su criatura.
10. Ag: —¿Por qué te parece a ti que es incompatible nuestra libertad con la presciencia de Dios: porque es presciencia o porque es presciencia de Dios?
Ev: —Más bien porque es presciencia de Dios.
Ag: —¿Qué pasarÃa si tú previeras que alguien habÃa de pecar? ¿no serÃa necesario que pecara?
Ev: —SÃ, serÃa necesario que pecara; de lo contrario no habrÃa presciencia de parte mÃa, al no prever de antemano cosas indefectibles.
Ag: —En ese caso, es necesario que suceda lo que Dios ha previsto que sucederá, no porque sea presciencia de Dios, sino únicamente por la razón de ser presciencia, ya que de no ser las cosas ciertas, serÃa ciertamente nula.
Ev: —De acuerdo; pero ¿a qué viene esto?