Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III ¿Por qué razón, pues, no se ha de alabar a Dios y se le han de tributar los más inefables encomios por haber creado no sólo las almas que habÃan de ser constantes en la observancia de las leyes de la justicia, sino también otras muchas que previó habÃan de pecar, y otras que no sólo habÃan de pecar, sino que habÃan de perseverar en su pecado, siendo asà que aun éstas son de condición más noble que todas aquellas criaturas que no pueden pecar por carecer de voluntad racional y libre? Más aún: estas mismas son más nobles y excelentes que cualquier esplendidÃsimo fulgor de cualesquiera cuerpos, al que algunos han venerado, si bien muy equivocadamente, tomándolo como substancia del Dios soberano.
Ahora bien, en el mundo de los seres corpóreos, desde las mismas masas siderales hasta el número de nuestros cabellos, se halla tan gradualmente ordenada la perfección de todas las cosas, que serÃa una estulticia decir: «¿Qué es esto?, ¿a qué viene esto?», porque todo ha sido creado en el orden que le corresponde. ¿Cuánta mayor necedad no será decirlo respecto de un alma, que, por más que haya degenerado de su nativa hermosura y caÃdo en cualquier defecto, estará siempre muy por encima de la excelencia de lodos los cuerpos?