Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Y si un tercero dijese: «Esta que es no debía ser», con todo sería malo y envidioso, al no querer que exista aquélla por la cual se ve obligado a alabar aun a las que son inferiores. Es como si dijera, por ejemplo, que no debía existir la luna, porque se ve obligado a alabar, so pena de negarlo estúpida y pertinazmente, que también la claridad de un candil, aunque muy inferior a la de la luna, es, no obstante, hermosa en su género, conveniente en las tinieblas de la noche, útil para los usos comunes y, por todas estas razones, y dentro de los justos límites, ciertamente laudable.
¿Cómo, pues, se atreverá a decir que no debería existir la luna el que dijera que no debía haber candiles? El mismo se convencería de que debía ser tratado de loco. Y si no dice que no debía existir la luna, sino que debía haber sido hecha tal y como es el sol, no se da cuenta de que, hablando así, lo que realmente dice es que no debía existir la luna, sino dos soles. En lo cual padece un doble error. consistente el primero en que quiere añadir perfección a la«cosas que son ya perfectas en su naturaleza, al desear la existencia de otro sol; y el segundo, en que quiere quitársela, al pretender que no exista la luna.