Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Los que desean ser iguales a los ángeles por vanagloria, no quieren llegar a ser iguales que los ángeles, sino que los ángeles vengan a ser iguales a ellos. Asà que, perseverando en esta voluntad, llegarán a ser iguales a los ángeles prevaricadores en los tormentos, por amar su propio poder más bien que el de Dios omnipotente. A éstos, puestos a la izquierda, por no haber buscado a Dios por el camino de la humildad, que el mismo Jesucristo Señor Nuestro, les enseñó en su persona, y por haber vivido sin misericordia y llenos de soberbia, se les dirá: Id al fuego eterno, que. ha sido preparado para el diablo y sus ángeles4.
Cómo el hombre fue dominado por el diablo y liberado por Dios
X 29. Dos son las causas del pecado, a saber: una el pensamiento propio y otra la persuasión ajena, a la cual creo yo que se refiere el profeta cuando dice: De los pecados ocultos lÃmpiame, Señor, y libra a tu siervo de los ajeno5; sin embargo, tan voluntario es el que procede de la primera como el que procede de la segunda. Porque asà como no se peca por propia iniciativa involuntariamente, asÃ, cuando se consiente en el mal consejo, no se consiente sino por voluntad propia. Sin embargo, el no contentarse con pecar por iniciativa propia, sino incitar también a otro a pecar por cierta envidia y por engaño, es mucho más grave que pecar por persuasión ajena.