Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Así sucedió que no se le arrebató al diablo el hombre por la fuerza, como él tampoco lo había arrebatado por la fuerza, sino por la persuasión. Y el que justamente había sido más humillado para servir a quien se había sometido por el mal, justamente fue liberado por aquel a quien se sometió para el bien, ya que había pecado menos el hombre con su consentimiento que el diablo induciéndole al mal con engaño.
Toda criatura, justa o pecadora, contribuye al orden del universo
XI 32. Dios es el creador de todas las criaturas, no sólo de las que han de perseverar en la justicia, sino también de las que han de pecar. Las creó no para que pecaran, sino para que ornasen el universo, lo mismo en el caso de que pecaran voluntariamente como en el de que no pecaran. Pues si entre las cosas criadas no hubiera almas que constituyeran como la clave del orden en la bóveda del universo, de suerte que en caso de querer pecar se debilitara y perturbara el orden universal, carecería el universo de algo muy necesario, le faltaría a la creación aquella perfección cuya ausencia turbaría y pondría en peligro este orden.
Tales son las almas buenas y santas y las sublimes criaturas de las potestades celestes y supracelestes, a quienes sólo Dios manda, y a las que todo el resto del universo mundo está sujeto, y sin cuya acción justa y eficaz el universo no podría existir.