Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III XIII 36. Pero dejemos la contemplación de la hermosura de las cosas del mundo para aquellos que las pueden contemplar a la luz de la gracia divina y no pretendamos llevar con discursos a la contemplación de misterios inefables a los que son incapaces de comprenderlos. Sin embargo, en atención a los charlatanes, a los débiles y a los mismos sofistas, vamos a terminar de resolver esta tan alto e importante tema con la mayor brevedad que nos sea posible.
Toda criatura que puede ser menos buena, es buena. Y toda criatura, cuando se corrompe, pierde de su bondad, porque, o no la afecta la corrupción, y en este caso no se corrompe, o, si se corrompe, es que le afecta la corrupción, y si le afecta, disminuye su bondad y la hace menos buena. Si la corrupción la priva de todo bien, ya no podrá corromperse, puesto que no le queda ningún bien que pueda dar lugar a corrupción; y a la que no puede afectar la corrupción, no se corrompe.
Pero la naturaleza que no se corrompe es incorruptible; habría, pues, una criatura hecha incorruptible mediante la corrupción, lo que sería en mayor de los absurdos. Por lo cual, con muchísima razón se dice que toda naturaleza,, en cuanto es naturaleza, es buena; porque, si, es incorruptible, es mejor que la corruptible, y si es corruptible, es, sin duda, buena, puesto que al corromperse se hace menos buena.