Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Supongamos el caso de la ordenación más sublime del universo supone que en ella tengan lugar preeminente las potestades angélicas por la excelencia de la naturaleza y la bondad de su voluntad; si en este caso hubieran pecado todos los ángeles, en nada absolutamente se verÃa disminuido el poder del Creador de los ángeles para gobernar todo su imperio; porque ni a su bondad afectarÃa en lo más Ãntimo el tedio, ni su omnipotencia encontrarÃa tampoco dificultad en crear nuevos ángeles, que ocuparÃan los tronos abandonados por los que voluntariamente hubieran pecado, ni, por grande que fuera el número de las criaturas espirituales justamente condenadas por sus pecados, podrÃa dificultar en lo más mÃnimo el orden dispuesto, pues en él caben conveniente y decorosamente todos los que hayan sido o sean justamente condenados.
Adondequiera, pues, que volvamos nuestra consideración, encontramos a Dios, creador bondadosÃsimo y gobernador justÃsimo de todas las criaturas, como digno de las más grandes e inefables alabanzas.
Bondad ontológica de toda criatura, pese a su posible corrupción