Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III XV 42. Si, pues, la misma vituperación de los vicios en aquellas criaturas viciadas implica la nobleza y dignidad de su naturaleza, ¿cuánto no debe ser alabado y glorificado Dios, como creador de todas las naturalezas, aun a pesar de los vicios de éstas? En efecto, de él han recibido el ser que tienen, y en tanto son viciosas en cuanto se apartan del modelo divino, según el cual fueron creadas, y en tanto son justamente censuradas, en cuanto el censor tiene presente este modelo que presidió su formación, y censura precisamente lo que no ve en ellas.
Y si el original según el cual fueron hechas todas las cosas, esto es, la suprema e inmutable sabiduría de Dios, tiene una existencia verdadera y suma, como realmente la tiene, considera la dirección que toma toda naturaleza que de él se desvía. Este defecto no sería, sin embargo, censurable si no fuera voluntario. ¿Censurarías tú razonablemente lo que es tal cual debe ser? No lo creo, sino, al contrario, censurarías lo que no fuera como debía ser. Nadie debe lo que no ha recibido, y el que debe, ¿a quién debe, sino a aquel de quien ha recibido constituyéndose deudor?