Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Si quieres, en fin, imputar el pecado al Creador, entonces justificarás al pecador, que no ha hecho sino lo ordenado por su Creador y que, por tanto, si justamente le excusas, no tiene realmente pecado, y si no tiene pecado, no hay por qué imputarlo al Creador. Demos, pues, alabanzas al Creador, si podemos justificar al pecador, y démoselas también en el caso de que nos sea imposible justificarlo; porque, si justamente lo excusamos, no es pecador, y debemos alabar al Creador; y si nos es imposible justificarlo, es pecador, y en tanto lo es en cuanto voluntariamente se ha apartado de su Creador, y en este caso debemos alabar también al Creador.
No encuentro, pues, razón absolutamente ninguna, y afirmo que no puede encontrarse ni existir, para imputar nuestros pecados a nuestro Dios y Creador; antes, en los mismos pecados, le veo yo digno de toda alabanza, no sólo porque los castiga, sino porque se cometen precisamente cuando el pecador se aparta de su verdad.
Ev: —Acepto gustosísimo todo esto, y lo apruebo, y convengo en que es ciertísimo que de ningún modo pueden imputarse con razón nuestros pecados a nuestro Creador.
Causa última del pecado: la voluntad