Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III 46. Y hasta tal punto no se ha de imputar al Creador el que alguien no haga lo que debe, que cede en su honor y alabanza el que el pecador padezca lo que debe; y el mismo hecho de ser vituperado por no hacer lo que debe es un acto de alabanza tributado a aquel a quien el pecador es deudor. En efecto, si en ti se alaba el que veas lo que debes hacer, bien que no lo veas sino en aquel que es la verdad inmutable, ¿cuánto más se ha de alabar al que de antemano te mandó el querer, te dio el poder y no ha dejado impune el no querer?
Si cada cual debe lo que ha recibido y el hombre ha sido hecho de modo que se vea necesariamente obligado a pecar, por lo tanto, cuando peca, hace lo que debe. Pero siendo un enorme crimen el pensar que esto sea así, síguese que nadie peca obligado por su naturaleza, ni tampoco por la ajena, porque no peca el que contra su voluntad padece lo que no quiere, sino que peca en obrar voluntariamente de tal suerte que padezca justamente lo que no quiere. Pero si padece injustamente, ¿cómo va a pecar? El pecado no consiste en padecer violencia injusta, sino en hacer algo injustamente. Si, pues, ni por su propia naturaleza ni por la ajena se ve nadie obligado a pecar, no resta sino que peque por su propia voluntad.