Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Él les dio, en efecto, el poder obrar bien en el desempeño de deberes penosos y les enseñó el camino de la fe en medio de las tinieblas de la ignorancia; les concedió, sobre todo aquel discernimiento en virtud del cual toda alma reconoce que debe buscar lo que para su daño ignora; que debe ser perseverante en el cumplimiento del deber, por costoso que sea, hasta vencer la dificultad de obrar bien, y que debe implorar el auxilio del Creador, a fin de que secunde sus esfuerzos.
Hasta él mismo preceptúa este empeño tenaz, ora extrínsecamente por medio de las leyes, ora hablando íntimamente al corazón, y prepara la gloria de aquella dichosísima ciudad a los vencedores de aquel que, después de haber subyugado al hombre mediante los más pérfidos consejos, le precipitó en la más grande miseria, miseria que éstos toman sobre sí para vencerle a su vez con fe inquebrantable. Combate muy glorioso éste. En él se vence al demonio tomando sobre sí el mismo castigo en el que él se gloriaba de haber precipitado al hombre después de haberle vencido.
Mas cualquiera que, cautivado por el amor de esta vida, fuere negligente en este combate, no podrá en modo alguno imputar con razón al imperio del rey la pena de su deserción, sino que estará más bien colocado bajo el Señor de todos en los dominios de aquel a cuyas órdenes le plugo militar abandonando su legítima bandera.