Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III 58. Y si admitimos que las almas, antes de su unión con el cuerpo, habitan otras regiones, y que no las envía Dios Nuestro Señor, sino que vienen ellas a unirse voluntariamente con los cuerpos, entonces fácilmente se comprende que todo cuanto se refiere a su ignorancia y flaqueza en la lucha es consecuencia del acto de su propia voluntad, y que de ningún modo debe culparse de esto al Creador. Y aun cuando él mismo las hubiera enviado, no sería culpable absolutamente de nada, ya que en el mismo estado de ignorancia y de flaqueza no les ha quitado ni la libre voluntad de pedir, ni de investigar, ni de insistir, y está dispuesto a dar a los que le pidan, a manifestarse a los que le busquen y a abrir a los que llamen.
En este supuesto, a los hombres diligentes y de buena voluntad en vencer la ignorancia y las dificultades íes daría la corona de la gloria como premio de su victoria, y a los negligentes y que desean excusar sus pecados con su propia debilidad no les echaría en cara, como un pecado, su propia ignorancia e impotencia, pero les castigaría justamente por haber preferido permanecer envueltos en la ignorancia y en las dificulta des antes que llegar a ver la verdad y a vencer las dificultades mediante el deseo de búsqueda y aprender y mediante la humildad de la confesión y de la oración.
Nos importa más conocer nuestro destino que nuestro origen