Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Este modo de pensar lo apoya la salubérrima autoridad de la Iglesia; y de aquí puede inferir cada uno cuánto no le aprovechará su propia fe, siendo así que la ajena puede ceder en beneficio de aquellos que aún no la tienen propia. ¿Qué pudo aprovechar al hijo de la viuda la fe propia, que ciertamente no tenía, estando muerto, como estaba? Sin embargo, la fe de su madre le fue a él tan útil, que por ella volvió a la vida14. ¿Cuánto más, pues, no puede aprovechar la fe de otra persona al niño, a quien no se le puede imputar su falta de fe?
68. Acerca de los tormentos corporales de los niños que, por su edad, no tienen aún pecado alguno, si es que las almas que los animan no comenzaron a existir antes que los mismos hombres, los lamentos suelen ser mayores y como inspirados por la compasión. ¿Qué mal, dicen, han hecho estas pobres criaturas para que así sean atormentadas? Como si la inocencia pudiera ser un mérito en nadie antes de ser capaz de hacer daño