Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III De aquà que es más claro que la luz con cuánta avidez y tenacidad procura el alma la unidad en todo su cuerpo, y cómo no cede gustosa ni indiferentemente, sino, al contrario, protestando y resistiendo, a aquellas pasiones de su cuerpo que ve con indignación que atentan contra su unidad e integridad.
Y si no fuera por el dolor, no verÃamos lo grande que es en los animales —criaturas inferiores — la inclinación natural a la unidad. Si no advirtiéramos esto, no habrÃamos caÃdo en la cuenta, como conviene, por medio de las criaturas, que todas estas cosas han sido hechas por la suma, sublime e inefable unidad del Creador.
70. Y en verdad, si se presta religiosa atención, se ve que la belleza y movimiento de las criaturas, que pueden ser objeto de nuestra consideración, son para nosotros una gran lección, porque mediante sus diversos movimientos y modificaciones, como con otras tantas lenguas, nos llaman y estimulan por todas partes al conocimiento del Creador.
No hay cosa alguna, de las que no experimenta ni dolor ni placer, que no llegue a la perfección propia de su género o no consiga en absoluto la estabilidad debida a su naturaleza sino gracias a la unidad.