Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Ag: —SÃ, ciertamente, ya que no puede ser hecho sino por alguien. Pero si me preguntas quién sea éste en concreto, no te lo puedo decir, por la sencilla razón de que no es uno determinado y único, sino que cada hombre que no obra rectamente es el verdadero y propio autor de sus malos actos. Y si lo dudas, considera lo que antes dijimos, a saber: que la justicia de Dios castiga las malas acciones. Y claro está que serÃan justamente castigadas si no procedieran de la voluntad.
2. Ev: —Mas no sé yo que peque alguien si no ha aprendido a pecar. Y si esto es verdad, dime, ¿quién es aquel de quien hemos aprendido a pecar?
Ag: —¿Crees tú que el aprendizaje es un bien?
Ev: —¿Quién se atreverá a decir que es un mal?
Ag: —¿Y si no fuera ni un bien ni un mal?
Ev: —A mà me parece que es un bien.
Ag: —Y con mucha razón, puesto que por él se nos comunica la ciencia o se enciende en nosotros el deseo de adquirirla, y nadie adquiere conocimiento alguno sino mediante el aprendizaje. ¿O piensas tú de otro modo?
Ev: —Yo pienso que mediante el aprendizaje no aprendemos sino el bien.
Ag: —Mira, por tanto, no se aprenda también el mal, ya que aprendizaje no procede sino de aprender.
Ev: —¿De dónde procede, pues, que el hombre obre el mal, si no lo ha aprendido?
