Facundo
Facundo Aquà termina la vida privada de Quiroga, de la que he omitido una larga serie de hechos que sólo pintan el mal carácter, la mala educación y los instintos feroces y sanguinarios de que estaba dotado. Sólo he hecho uso de aquéllos que explican el carácter de la lucha, de aquéllos que entran en proporciones distintas, pero formados de elementos análogos, en el tipo de los caudillos de las campañas que han logrado al fin sofocar la civilización de las ciudades, y que últimamente han venido a completarse en Rosas, el legislador de esta civilización tártara, que ha ostentado toda su antipatÃa a la civilización europea en torpezas y atrocidades sin nombre aún en la historia.