Facundo
Facundo Todos saben que ésta era la práctica en Italia. Romeo y Julieta fueron aquà más felices. Hacia los años 1817 el Gobierno de Buenos Aires, a fin de poner término también a los feudos de aquellas casas, mandó un gobernador de fuera de la provincia, un señor Barnachea, que no tardó mucho en caer bajo la influencia del partido de los Dávilas,{113} que contaban con el apoyo de don Prudencio Quiroga, residente en los Llanos y muy querido de los habitantes, y que a causa de esto fué llamado a la ciudad y hecho tesorero y alcalde. Nótese que, aunque de un modo legÃtimo y noble, con don Prudencio Quiroga, padre de Facundo, entra en los partidos civiles a figurar ya la campaña pastora como elemento polÃtico. Los Llanos, como ya llevo dicho, son un oasis montañoso de pastos, enclavado en el centro de una extensa travesÃa; sus habitantes, pastores exclusivamente, viven la vida patriarcal y primitiva que aquel aislamiento conserva en toda su pureza bárbara y hostil a las ciudades. La hospitalidad es allà un deber común, y entre los deberes del peón entra el de defender a su patrón en cualquier peligro o riesgo de su vida. Estas costumbres explicarán ya un poco los fenómenos que vamos a presenciar.