Facundo
Facundo Durante el gobierno de Blanco, se traba una disputa en una partida de juego. Facundo toma de los cabellos a su contendor, lo sacude y quiebra el pescuezo. El cadáver fué enterrado y apuntada la partida: «Muerto de muerte natural.» Al salir para Tucumán, manda una partida a casa de Zárate, propietario pacÃfico, pero conocido por su valor y su desprecio a Quiroga; sale aquél a la puerta, y apartando a la mujer e hijas, lo fusilan, dejando a la viuda el cuidado de enterrarlo. De vuelta de la expedición, se encuentra con Gutiérrez, ex gobernador de Catamarca y partidario del Congreso, y le insta que vaya a vivir a La Rioja, donde estará seguro. Pasan ambos una temporada en la mayor intimidad; pero un dÃa que le ha visto en las carreras rodeado de gauchos amigos, lo prenden, dándole una hora para prepararse a morir. El espanto reina en La Rioja; Gutiérrez es un hombre respetable, que se ha granjeado el afecto de todos. El presbÃtero doctor Colina, el{166} cura Herrera, el padre provincial Tarrima, el padre Cernadas, guardián de San Francisco, y el padre prior de Santo Domingo, se presentan a pedirle que al menos dé al reo tiempo para testar y confesarse. «Ya veo—contestó—que Gutiérrez tiene aquà muchos partidarios. ¡A ver! ¡Un ordenanza! Lleve a estos hombres a la cárcel y que mueran en lugar de Gutiérrez.» Son llevados, en efecto; dos se echan a llorar a gritos y a correr para salvarse; a otro le sucede algo peor que desmayarse; los otros son puestos en capilla. Al oÃr la historia, se echa a reÃr Facundo y los manda poner en libertad.