Facundo
Facundo Si al horror de estas escenas puede añadirse algo, es la suerte que cupo al respetable coronel Arraya, padre de ocho hijos, prisionero, con tres lanzadas en la espalda; se{229} le hizo entrar en Tucumán a pie, desnudo, desangrándose y cargado con ocho fusiles. Extenuado de fatiga, fué preciso concederle una cama en una casa particular. A la hora de la ejecución en la plaza, algunos tiradores penetran hasta su habitación, y en la cama lo traspasan a balazos, haciéndole morir en medio de las llamaradas de las incendiadas sábanas.
El coronel Barcala, el ilustre negro, fué el único jefe exceptuado de esta carnicería, porque Barcala era el amo de Córdoba y de Mendoza, en donde los cívicos lo idolatraban. Era un instrumento que podía conservarse para lo futuro; ¿quién sabe lo que más tarde podrá suceder?