Facundo
Facundo Se ruboriza, y balbuciendo contesta que ella no podÃa resolver...; que su padre... Facundo se dirige al padre, y el angustiado padre, disimulando su horror, objeta que quién le responde de su hija; que la abandonarán. Facundo satisface todos las objeciones, y el infeliz padre, no sabiendo lo que se dice y creyendo cortar aquel mercado abominable, propone que se le haga un documento... Facundo toma la pluma y extiende la seguridad requerida, pasando papel y pluma al padre para que firme en convenio. El padre es padre al fin, y la naturaleza habla diciendo: «¡No firmo; mátame!—¡Eh, viejo cochino!», le contesta Quiroga, y toma la puerta ahogándose de rabia.