Facundo
Facundo Como se ve, en Facundo, después de haber derrotado a los unitarios y dispersado a los doctores, reaparece su primera idea antes de haber entrado en la lucha, su decisión por la presidencia y su convencimiento de la necesidad de poner orden en los negocios de la República. Sin embargo, algunas dudas lo asaltan. «Ahora, general—le dice alguno—, la nación se constituirá bajo el sistema federal; no queda ni la sombra de los unitarios.—¡Hum!,—contesta meneando la cabeza,—todavÃa hay trapitos que{240} machucar[32]. Y con aire significativo añade:—Los amigos de abajo[33] no quieren Constitución.» Estas palabras las vertÃa ya desde Tucumán. Cuando le llegaron comunicaciones de Buenos Aires y gacetas en que se registraban los ascensos concedidos a los oficiales generales que habÃan hecho la estéril campaña de Córdoba, Quiroga decÃa al general Huidobro: «Vea usted si han sido para mandarme dos tÃtulos en blanco para premiar a mis oficiales, después que nosotros lo hemos hecho todo. ¡Porteños habÃan de ser!» Sabe que López tiene en su poder su caballo moro sin mandárselo, y Quiroga se enfurece con la noticia. «¡Gaucho, ladrón de vacas!—exclama—, ¡caro te va a costar el placer de montar en bueno!» Y como las amenazas y los denuestos continuasen, Huidobro y otros jefes se alarman de la indiscreción con que se vierte de una manera tan pública.