Facundo
Facundo Juzga a los Reinafé por un crimen averiguado; pero en seguida manda fusilar sin juicio previo a Rodríguez, gobernador de Córdoba, que sucedió a los Reinafé, por no haber obedecido a todas sus instrucciones; fusila en seguida a Cullen, gobernador de Santa Fe, por razones que él sólo conoce, y últimamente, expide un decreto por el cual declara que ningún Gobierno de las demás provincias será reconocido válido mientras no obtenga su exequátur. Si aún se duda que ha asumido el mando supremo, y que los demás gobernadores son simples bajaes, a quienes puede mandar el cordón morado cada vez que no cumplan con sus órdenes, expedirá otro en el que deroga todas las leyes existentes de la República desde el año 1810 en adelante, aunque hayan sido dictadas por los Congresos generales o cualquiera otra autoridad competente; declarando además írrito y de ningún valor todo lo que, a consecuencia y en cumplimiento de esas leyes, se hubiese obrado hasta entonces. Yo pregunto: ¿qué legislador, qué Moisés o Licurgo, llevó más adelante el intento de refundir una sociedad bajo un plan nuevo? La revolución de 1810 queda por este decreto derogada; ley ni arreglo ninguno queda vigente; el campo para las innovaciones limpio como la palma de la mano, y la República entera sometida sin dar una batalla siquiera y sin consultar a los caudillos.