Facundo
Facundo La República Argentina está organizada hoy en una máquina de guerra, que no puede dejar de obrar sin anular el poder que ha absorbido todos los intereses sociales. ConcluÃda en el interior la guerra, ha salido ya al exterior; el Uruguay no sospechaba ahora diez años que él tuviese que habérselas con Rosas; el Paraguay no se lo imaginaba ahora cinco; el Brasil no lo temÃa ahora dos; Chile no lo sospechaba todavÃa; Bolivia lo mirarÃa como ridÃculo; pero ello vendrá por la naturaleza de las cosas, porque esto no depende de la voluntad de los pueblos ni de los Gobiernos, sino de las condiciones inherentes a toda faz social. Los que esperan que el mismo hombre ha de ser primero el azote de su pueblo y el reparador de sus males después, el destructor de las instituciones que traen la sanción de la humanidad civilizada y el organizador de la sociedad, conocen muy poco la Historia. Dios no procede asÃ: un hombre, una época para cada faz, para cada revolución, para cada progreso.