Facundo
Facundo Desde 1840 se leen avisos en los diarios norteamericanos previniendo los inconvenientes que encuentran los emigrados, y los cónsules de América hacen publicar en los diarios de Alemania, Suiza e Italia avisos iguales para que no emigren más. En 1843 dos buques cargados de hombres tuvieron que regresar a Europa con su carga, y en 1844 el Gobierno francés mandó a Argel 21.000 suizos que iban inútilmente a Norteamérica.
Aquella corriente de emigrados que ya no encuentran ventaja en el Norte ha empezado a costear la América. Algunos se dirigen a Tejas, otros a Méjico, cuyas costas malsanas los rechazan; el inmenso litoral del Brasil no les{331} ofrece grandes ventajas a causa del trabajo de los negros esclavos que quita el valor a la producción. Tienen, pues, que recalar al Río de la Plata, cuyo clima suave, fertilidad de la tierra y abundancia de medios de subsistir, los atrae y fija.