Facundo
Facundo He usado con parsimonia de sus preciosas notas, guardando{365} las más sustanciales para tiempos mejores y más meditados trabajos, temeroso de que por retocar obra tan informe, desapareciese su fisonomÃa primitiva y la lozana y voluntariosa audacia de la mal disciplinada concepción.
Este libro, como tantos otros que la lucha de la libertad ha hecho nacer, irá bien pronto a confundirse en el fárrago inmenso de materiales, de cuyo caos discordante saldrá un dÃa, depurado de todo resabio, la historia de nuestra patria, el drama más fecundo en lecciones, más rico en peripecias y más vivaz que la dura y penosa transformación americana ha presentado. ¡Feliz yo si, como lo deseo, puedo un dÃa consagrarme con éxito a tarea tan grande! EcharÃa al fuego entonces, de buena gana, cuantas páginas precipitadas he dejado escapar en el combate en que usted y tantos otros valientes escritores han cogido los más frescos lauros, hiriendo de más cerca, y con armas mejor templadas, al poderoso tirano de nuestra patria.
He suprimido la introducción como inútil, y los dos capÃtulos últimos como ociosos hoy, recordando una indicación de usted en 1846 en Montevideo, en que me insinuaba que el libro estaba terminado en la muerte de Quiroga[41].