Facundo
Facundo [12] No siendo ésta una edición crÃtica, tampoco me he considerado en el deber de glosar su texto. Debo tan sólo recordar que el doctor David Peña es autor de un novedoso libro sobre el general don Juan Facundo Quiroga (edición Coni, Buenos Aires, 1906), en el cual se nos presenta un Quiroga caucásico y urbano. Quizá este general vestido de levita, que frecuentaba con don Braulio Costa y el general Mansilla las tertulias aristocráticas de Buenos Aires, difiera tanto del modelo real como el Tigre de los Llanos, sediento de sangre, que Sarmiento nos ha pintado. Dada la compleja psicologÃa del hombre superior—aunque éste sea un genio del mal—, es posible también que Facundo haya tenido la extraña complejidad de ambos tipos. No olvidemos, además, que Quiroga pudo ser un hombre amable o ingenuo en la intimidad, y transfigurarse en el desierto y la guerra. Mis dos abuelas me han referido la tradición del terror que las montoneras de Facundo dejaron en Santiago y en Tucumán; pero se me ocurre que una leyenda igualmente siniestra habrá de unirse en ciertas familias belgas al nombre del general von der Goltz, militar diplomático a quien veÃan sonreÃr gentilmente nuestras damas del Centenario... Las inexactitudes o exageraciones del Facundo han sido señaladas también por Guerra en su BiografÃa de Sarmiento, sobre todo en el capÃtulo VI.