La vida de Dominguito
La vida de Dominguito Después de comer, se presenta Sandes á caballo. Se desmonta, dá la mano con cariño, conversa, y ni una palabra del incidente. VenÃa á dar satisfacción, sin duda, á su manera, sin decir nada. De repente, una contracción horrible de la boca, mordiéndose el labio inferior. —¡Si le vendrán accesos de cólera y gana de echarse sobre el Gobernador! —Siguió la conversación, y otro acceso repentino. Despidióse, y no se habló mas del caso. —Momentos después llega el Dr. Tamini, y hablando de esto y de aquello, el Gobernador dijo que Sandes le habÃa dicho tal cosa.
—¿Dónde ha visto á Sandes?
—AquÃ.
—¿Cuándo?
—Hace media hora!
—Imposible; lo he dejado en cama, después de una operación.
—Digole que acaba de salir.
El médico se hacÃa cruces.
Le he reabierto una herida en el estómago, y sacádole un pedazo de camiseta que le habÃan dejado en la curación y lo incomodaba.