La vida de Dominguito
La vida de Dominguito EL CAPITÁN
Con solo darle este título ya empiezan á flotar en el aire crespones sombríos y en la memoria del viajero á gemir suavemente con el bullicio eolio de las palmas reales que contemplé en los cafetales de la Habana, de noche, á la luz plácida de la luna, en ordenadas y misteriosas filas, y cuyos rizos, porque sus hojas son espirales á guisa de cabelleras encrespadas, que agitadas por la brisa tibia de los trópicos, dan sonidos que el alma busca á los años, tristes, melancólicos.
Veíase venir en el cadete improvisado en San Juan el voluntario á la primera llamada á las armas en nombre de una idea ó en defensa de la patria; y Dios me lo perdone, si hay que pedir perdón de que el hijo muera en un campo de batalla, pro patria pues yo lo vine dirigiendo hacia su temprano fin.
Poco tenía que rondar el fuego para prender en esta alma harto excitable, para elevarse como fanal que ilumina la Historia ó pira que se consume á sí misma.
