La vida de Dominguito
La vida de Dominguito En tres ó cuatro días la lección marchaba como con ruedas. Leía yo en francés, en voz alta, con todo el énfasis y gesticulación de una buena lectura, y la sola enunciación de las palabras, la cadencia de complementos y períodos bastaba para dar el significado de una que no había oído antes. Encendíasenos el rostro en este pasar de una lengua á otra las palabras, como si fuera la pelota que nos enviábamos, no queriendo ninguno que por su causa cayese al suelo. Solía durar dos horas el peloteo, con pausas para explicar el caso del pavo, ó de la perdíz, ó de la pradera de que se hablaba; pero todo esto provecho y traducción. Duró veinte ó más días el curso, porque se acabó el libro y traducciones y pronunciábamos de corrido y volvió á la Universidad sabiendo francés. A poco me dijo: "soy mirado en la Universidad como el segundo profesor, los grandes me consultan y los chicos me respetan como á un grande".
Después, llegándole al profesor la noticia de venir sabiendo francés en veinte días de asueto, interrogólo, y se sorprendió no poco al saber el ingenioso sistema de hacer madurar la fruta en corto tiempo. Este sistema con variantes requeridas, ha sido con igual éxito aplicado á varios otros ramos, teniendo por base la palabra oral, el gesto, el énfasis que la dotan de garfios y de púas para prenderse á la inteligencia.