El arte de sobrevivir
El arte de sobrevivir Si comparamos ambas cosas, la indescriptible artificialidad de las instituciones y la indecible riqueza de los medios, por un lado, y la pobreza de lo que a través de ello se persigue y consigue, por otro, entonces se nos impone la comprensión de que la vida es un negocio cuyas ganancias ni con mucho cubren los gastos.[105]
Según esto, cada uno intenta pasarla lo mejor que pueda. Lleva la vida como si fuera una servidumbre feudal que ha de satisfacer. Pero ¿quién ha contraído la deuda? Fue el progenitor, en el disfrute de su sensualidad. Así que, por haber gozado este de ella, el otro debe vivir, padecer y morir.[106]
Pues, en el fondo, cada individualidad no es más que un error específico, un paso en falso, algo que mejor no existiera, en efecto, algo de lo cual traernos de vuelta constituye el objetivo real de la vida.[107]
La vida se presenta como un engaño continuado, tanto en lo grande como en lo pequeño.[108]