El arte de sobrevivir
El arte de sobrevivir Puesto que las acciones de los demás frente a mà deben afectar a mi bienestar o malestar para que no me sean indiferentes, puesto que su opinión, es decir, el honor, solo tiene valor por su influencia en aquellas y que la vida es la condición de todo bienestar y la muerte lo más extremo y la frontera de todo lo malo, según todo esto, la clásica sentencia «El honor antes que la vida» no puede ser cierta. Pues el honor es solo un medio para llegar a aquello que hace la vida soportable o cómoda. Vivir, y vivir de manera soportable, es la meta (desde este punto de vista empÃrico) y el medio no puede ser de mayor valor que esta última. Por lo demás, la vida, una vez que se pierde, ya no puede recuperarse de ninguna manera; el honor, sin embargo, es posible recuperarlo nuevamente; por ejemplo, por desilusión, por consecución de nuevos honores de otro género; en cualquier caso, por un cambio radical de clima, etcétera.[113]