El arte de sobrevivir
El arte de sobrevivir La vida, con sus contrariedades pequeñas, medianas y realmente grandes, las de cada hora, cada día, cada semana, cada año, con sus esperanzas defraudadas y sus incidentes accidentales que frustran cualquier planificación, porta de manera tan clara el sello de algo de lo que ya no tendremos ganas que resulta difícil comprender cómo es posible que no nos hayamos percatado de ello y nos hayamos dejado convencer de que la vida está ahí para ser disfrutada con agradecimiento y que el hombre existe para ser feliz. Y es que, antes bien, este continuo engaño y desengaño, así como la cualidad general de la vida, se presentan como algo destinado a propósito a despertar el convencimiento de que nada vale nuestro afán, nuestro esfuerzo ni nuestra lucha, que todos los bienes son nimios, el mundo acaba por todas partes en bancarrota y que la vida es un negocio que no cubre los gastos, todo ello para que nuestra voluntad se aparte de ella.[146]