El arte de sobrevivir
El arte de sobrevivir Por tanto, si el carácter de la primera mitad de la vida estriba en la aspiración insatisfecha a la felicidad, el de la segunda consiste en el miedo a la desgracia. Pues con ella ha entrado, más o menos claramente, la conciencia de que toda felicidad es quimérica, mientras que el sufrimiento es real. Entonces, al menos por parte de los caracteres de mayor raciocinio, se aspira más a una simple ausencia de dolor y un estado imperturbable que al placer. […] En consecuencia, la segunda mitad de la vida, al igual que la segunda etapa de un movimiento musical, contiene menos brÃo, pero más calma que la primera, lo cual se basa, en definitiva, en el hecho de que durante la juventud se piensa que en el mundo hay no sé qué bienes y dichas que encontrar, si bien son difÃciles de alcanzar, mientras que en la vejez uno sabe que no hay nada que hallar, es decir, al estar por completo apaciguado, se disfruta el momento soportable e incluso se experimenta alegrÃa por cosas pequeñas.[161]