El arte de sobrevivir
El arte de sobrevivir Pues él [el optimismo] nos presenta la vida como un estado deseable y la felicidad humana como su objetivo principal. Partiendo de ello, cada cual cree tener el más legítimo derecho a la felicidad y el placer; ahora bien, si no los logra, como suele ocurrir en realidad, entonces cree que está siendo víctima de una injusticia, es más, que no consigue realizar el objetivo de su existencia, cuando es mucho más correcto considerar como meta de nuestra vida el trabajo, la carencia, la necesidad y el dolor, coronados por la muerte (al igual que lo hacen el brahmanismo, el budismo y el auténtico cristianismo), pues son los que conducen a la negación de la voluntad de vivir.[162]
Solo hay un error innato y consiste en que creamos que estamos aquí en el mundo para ser felices. Nos es innato porque coincide con nuestra existencia misma y toda nuestra esencia es precisamente solo una paráfrasis suya; en efecto, nuestro cuerpo es su monograma: pues no somos sino voluntad de vivir; y la sucesiva satisfacción de todos nuestros deseos es lo que se designa con el concepto de felicidad.