El arte de sobrevivir
El arte de sobrevivir En cuanto perseveremos en este error innato, y lo veamos incluso reforzado por dogmas optimistas, nos parecerá que el mundo está lleno de contradicciones. Pues a cada paso, en lo grande y en lo pequeño, hemos de darnos cuenta de que el mundo y la vida en modo alguno han sido concebidos para mantener una existencia feliz.[163]
Todo en la vida da testimonio de que la felicidad terrenal está destinada a ser frustrada o reconocida como una ilusión. Las disposiciones para ello están arraigadas en lo más profundo de las cosas. Por consiguiente, la vida de la mayorÃa de los hombres se antoja sombrÃa y corta. Los comparativamente felices lo son, por lo general, solo en apariencia, o bien representan, como quienes alcanzan la longevidad, infrecuentes excepciones; era menester dejar abierta la posibilidad —en calidad de señuelo— de convertirse uno mismo en tal excepción. La vida se presenta como un fraude continuado, tanto en lo grande como en lo pequeño. Si la vida promete algo, no lo cumple, a no ser para mostrar cuán poco deseable era lo deseado: asà nos engaña ya la esperanza, ya lo que es esperado. Si nos ha dado una cosa, era para llevarse otra.[164]