El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Vale la pena observar aún que ya Euler comprendió que la esencia de la gravitación tenía que reducirse en último término a una peculiar «inclinación y deseo» (o sea, voluntad) en los cuerpos (en la 68.a carta a la princesa). Eso es precisamente lo que le hace estar en contra del concepto de gravitación tal y como aparece en Newton, y le inclina a intentar una modificación del mismo conforme a la anterior teoría cartesiana, deduciendo la gravitación del choque de un éter sobre los cuerpos, lo cual sería «más racional y adecuado a las personas que prefieren principios claros y comprensibles». Él quiere ver desterrada de la física la atracción como qualitas occulta. Eso es adecuado a la visión de una naturaleza muerta que, como correlato del alma inmaterial, dominaba en la época de Euler: solo merece la pena observarla respecto de la verdad fundamental que he expuesto y que, al atisbarla ya entonces de lejos su sutil inteligencia, se apresuró a darle la vuelta a tiempo y, en su miedo de ver en peligro todas las concepciones fundamentales de entonces, buscó apoyo en antiguos absurdos ya caducos.