El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I No hemos de perder de vista la diferencia entre fenómeno y cosa en sÃ, de modo que la identidad de la voluntad objetivada en todas las ideas (porque tiene determinados grados de objetividad) nunca puede tergiversarse en una identidad de las ideas particulares en las que se manifiesta; de ahà que, por ejemplo, no se pueda reducir la atracción quÃmica o eléctrica a la atracción gravitatoria, aun cuando se conozca su analogÃa y se puedan considerar las primeras como una especie de potencias superiores de la última; pero tampoco podemos, fundándonos en la analogÃa interna de la organización de todos los animales, mezclar e identificar las especies interpretando las más perfectas como variantes de las más imperfectas; por último, aunque tampoco las funciones fisiológicas pueden nunca reducirse a procesos quÃmicos o fÃsicos, se puede suponer con una alta probabilidad lo siguiente, con vistas a la justificación de ese proceder dentro de ciertos lÃmites.