El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Asà pues, el conocimiento en general, tanto el racional como el meramente intuitivo, nace originariamente de la voluntad y pertenece a la esencia del grado superior de su objetivación en calidad de mera μηχανή, de medio para la conservación del individuo y la especie, como cualquier órgano del cuerpo. Destinado en su origen al servicio de la voluntad y la realización de sus fines, se mantiene totalmente sumiso a ella casi de forma constante en todos los animales y en casi todos los hombres. No obstante, en el libro tercero veremos cómo en algunos hombres particulares el conocimiento es capaz de sustraerse a esa servidumbre, arrojar su yugo y, libre de todos los fines del querer, subsistir por sà mismo como un claro espejo del mundo: de ahà nace el arte; por último, en el libro cuarto veremos que cuando esa clase de conocimiento se vuelve sobre la voluntad puede sobrevenir la autoabnegación de la misma, es decir, la resignación que constituye el fin último y hasta la esencia Ãntima de toda virtud y santidad, y supone la redención del mundo.