El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Por lo regular, el conocimiento permanece siempre sometido al servicio de la voluntad tal y como surgió para él y, por asà decirlo, ha brotado de la voluntad como la cabeza del tronco. En los animales esa servidumbre del conocimiento a la voluntad no se puede suprimir nunca. En los hombres esa supresión aparece solamente como excepción, según examinaremos enseguida más de cerca. Esa diferencia entre el hombre y el animal se expresa exteriormente en la distinta relación entre la cabeza y el tronco. En los animales inferiores ambos están totalmente unidos: en todos la cabeza está dirigida hacia el suelo, donde se encuentran los objetos de la voluntad: incluso en los animales superiores la cabeza y el tronco se hallan mucho más unificados que en el hombre, cuya cabeza aparece libremente posada en el tronco, soportada por él y no a su servicio. Este privilegio humano lo representa en su mayor grado el Apolo de Belvedere: la cabeza del dios de las Musas, mirando ampliamente a su alrededor, se encuentra tan libre sobre los hombros que parece arrancada del cuerpo y no sometida ya a la preocupación por él.